"FÉNIX DEL RIO DE LA PLATA CÍA. DE

SEGUROS, c/ ELOANDRE SAN LUIS S.A."

Sala I, Causa del 26/02/04

Seguro de Transporte con cláusula de eximición

de responsabilidad del Transportista:

Improcedencia de repetir contra él

lo indemnizado al asegurado.


Es improcedente la acción que inició la aseguradora, subrogándose en los derechos del asegurado, con el objetivo de responsabili­zar al transportista por los daños que sufrió la carga transportada, pues la eximición de la responsabilidad de aquél convenida por las partes a través de una cláusula de la póliza, también alcanza a los efectos de la subroga­ción, siendo que de otro modo la compañía de seguros incurriría en un enriquecimiento ilíci­to.

Segunda instancia. Buenos Aires. 26 de fe­brero de 2004.

El Doctor Farrell dijo:

La sentencia en recurso reseñó adecuada­mente las circunstancias del caso que nos ocu­pa (fs. 596/598 vta.) por lo que a ella me remi­to en este aspecto, "brevitatis causae".

Apeló la actora, expresando agravios a fs. 698; ellos fueron contestados por la codeman­dada Eloandre a fs. 701.

El memorial de la recurrente se limita a rei­terar argumentos ya mencionados en la impug­nación a la pericia técnica efectuada a fs. 557/559, así como en el alegato de fs. 585. De todos modos, voy a proceder a examinarlos en esta instancia.

El obstáculo central al progreso de la de­manda lo constituye la cláusula 18 de las condiciones particulares de la póliza (fs. 34 vta.) que dice: "Se exime de responsabilidad al transportista, dejando expresamente aclarado que en los casos de hurto, falta de entrega y desaparición, no operará la referida exclu­sión. Tampoco operará en los casos de dolo o culpa grave del transportista, sus dependien­tes o de la persona o personas en quienes aquél delegare la realización del transporte o cuidado y vigilancia de las mercaderías y/o efectos asegurados".

No se discute en autos que no es éste un caso de hurto, de falta de entrega o de desa­parición de la carga, así como tampoco se imputa dolo o culpa grave al transportista. ¿Cuál es, entonces, el alcance de la cláusu­la?

Nos dice el perito en seguros que el senti­do de la cláusula es el de evitar toda acción de repetición contra el transportista por parte de la compañía aseguradora, salvo en los casos de las excepciones que ya he men­cionado, y que —repito— no se configuran en sub examen (cfr. fs. 359 vta.). Aclara el experto (fs. 380/ 381) que se trata de una li­mitación debida a la voluntad de las partes, por lo cual la aseguradora, que no podría reclamarle al transportista, sí podría hacer­lo respecto de un tercero.

Hasta este punto la situación parece cla­ra: si la aseguradora, a petición del propie­tario de la carga, aceptó la inclusión de esta cláusula, si para incluirla exige el pago de una extraprima por parte del asegurado, y si esa extraprima se exige precisamente en virtud de la ampliación del riesgo asumido por la aseguradora (fs. 359 vta.), ciertamen­te éste no puede ahora —en virtud de la doctrina de los actos propios— reclamarle al transportista por los daños a la carga.

Hay dos obstáculos, sin embargo, en el camino a esta solución. El primero consiste en que la acción de la actora se basa en una subrogación de los derechos de su asegura­do (arts. 768 y 771 del Código Civil). El ar­gumento no me parece atendible. No ten­dría sentido que el cargador pagara una ex­traprima para eximir de responsabilidad al transportista si esta exención no alcanzar también a los efectos de la subrogación. La aseguradora estaría incurriendo en este caso en un enriquecimiento ilícito, pues renun­ciaría a un reclamo directo contra el trans­portista a cambio de una extraprima, sólo para reemplazarlo, con el mismo alcance, por un reclamo derivado de la subrogación. La cláusula 18, en consecuencia, hay que in­terpretarla como restringiendo también los derechos de la aseguradora provenientes de la subrogación.

El segundo obstáculo se vincula con las disposiciones del Código de Comercio que prohíben las convenciones que eximan al transportista de las acciones por pérdidas o daños a la carga (arts. 162 y 204 del Código de Comercio). Este argumento resultaría aceptable si se tratara de una excepción pactada entre el transportista y el cargador, pues esto es lo que prohíbe el Código de Co­mercio.  Pero la prohibición legal no alcanza al caso de un pacto entre la aseguradora y el cargador, aunque él beneficie al trans­portista, como ocurre en el caso de autos.

De modo que los agravios no alcanzan a conmover al decisorio que nos ocupa, por lo cual el mismo debe ser confirmado.

Voto, pues, para que se confirme la senten­cia en recurso en cuanto fue materia de agra­vios. Las costas de alzada deben imponerse en el orden causado, puesto que —al igual que el Juez— encuentro ambigua la cláusula contrac­tual que he analizado.

La Doctora Najurieta dijo:

Adhiero al voto que antecede.

En mérito a lo deliberado y a las conclusio­nes del acuerdo precedentemente transcripto, el tribunal RESUELVE:

- confirmar la sentencia de recurso en cuan­to fue materia de agravios. Las costas de alza­da se imponen en el orden causado. En aten­ción al mérito, a la extensión, a la eficacia de la labor desarrollada, al monto involucrado, a la adecuada proporción que los honorarios de los peritos deben guardar con los de los profe­sionales de las partes (CS, Fallos: 300:70; 303:1569, entre otros), se confirman los del contador L.A.P., los del técnico C.M.T., los del licenciado en organización y técnica en segu­ros F.G.T. y los del calígrafo J.A.

El Doctor Francisco de las Carreras no sus­cribe la presente por hallarse en uso de licencia (art. 109, R.J.N.). Martín D. Farrell. - María S. Najurieta.