"LA BUENOS AIRES CÍA ARGENTINA DE SEGUROS S.A. c/Cap., etc.buque "GLADIATOR",

C.S.J., Causa L.2.XXXIII Y L.6.XXXIII del 25.8.98 - Transporte

Marítimo de Contenedores: validez de la cláusula que permite

al transportista cargarlos bajo o sobre cubierta.


RECURSO EXTRAORDINARIO

Procedencia. Cláusulas de tratado inter­nacional. Transporte marítimo internacional regido por configuración normativa especial. Transporte sobre cubierta. Cláusula que de­termina el lugar donde deben ser transporta­das las mercaderías.

7.-Si se ha puesto en tela de juicio el al­cance asignado a las cláusulas de un tratado internacional y la decisión recaída ha sido contraria al derecho en que se funda la recu­rrente, procede el recurso extraordinario.

2.- En tanto lo relación jurídica que liga a las partes es un contrato internacional, di­cho negocio debe resolverse según las nor­mas y principios del derecho internacional privado.

3.- Si el contrato internacional de trans­porte sobre cubierta no está contemplado en el tratado, corresponde atenerse a la confi­guración normativa especial, pactado por las partes, propia de su particular relación.

4.- La cláusula del contrato internacio­nal de transporte por la cual las partes han ejercido la autonomía de la voluntad al es­tablecer el lugar donde deben ser transpor­tadas las mercaderías es materia disponible que no ofende el orden público ni las nor­mas internacionales imperativas estableci­das en la Convención de Bruselas y en la ley argentina.


Buenos Aires, 25 de agosto de 1998-

Vistos los autos: "La Buenos Aires Cía. Argentina de Seguros S.A. c/ cap. y/o arm. y/o prop. y/ o transp. bq. Gladiator s/ faltante y/o avería de carga transporte marit.".

Considerando:

Io) Que la sentencia de la Sala II de la Cá­mara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal revocó la decisión de la instancia anterior y rechazó la demanda dedu­cida por La Buenos Aires Cía. Argentina de Seguros S.A. tendiente a obtener el cobro de la suma que, en su condición de aseguradora, tuvo que pagar como consecuencia de la pér­dida de mercadería destinada a su asegurado Philco Ushuaia S.A., que había sido transpor­tada a bordo del buque Gladiator.

Según constancias de autos, la actora ase­guró quince contenedores con tubos y bobinas de deflexión para televisión color consignados a Philco Ushuaia S.A. que fueron embarcados en el citado vapor, en el puerto de Los Ange­les, al amparo de diversos conocimientos de embarque, con destino al puerto de Ushuaia. Al efectuarse la descarga de la mercadería se comprobó el faltante de ocho contenedores que se extraviaron durante el trayecto como consecuencia del huracán Lester que afectó al buque.

2o) La cámara hizo lugar a la defensa opuesta por la demandada por entender que se había configurado en el sub lite la causal de malos tiempos contemplada en el art. 275 de la ley de 20.094. Por otra parte, argumentó que por aplicación del art. 269 de la ley de navegación cabía dar plena validez a la cláu­sula 24 ap. b, del conocimiento de embarque que autorizaba a transportar la mercadería sobre cubierta.

Contra este pronunciamiento la actora in­terpuso recurso extraordinario mediante el cual tachó de arbitraria la sentencia en cuanto tuvo por probada la causal de exención de res­ponsabilidad y asimismo impugnó la validez de la disposición pactada en el contrato que establecía el lugar en que podían ser transpor­tadas las mercaderías por ser contraria a la Convención de Bruselas de 1924. El recurso fue concedido en este último aspecto y recha­zado en cuanto a la impugnación de arbitrarie­dad, lo que dio origen al recurso de hecho que tramita por expediente L. 6. XXXIII.

3o) Que corresponde desestimar el agra­vio dirigido a cuestionar lo decidido respecto a la exención de responsabilidad del trans­portista por encontrarse configurada la cau­sal de malos tiempos. En efecto, si bien la cámara no aplicó el derecho en el que el re­currente fundó su demanda, es decir, la Con­vención de Bruselas, dicho agravio no cons­tituye cuestión federal suficiente para habili­tar el recurso extraordinario por carecer de gravamen, ya que la norma de dicho tratado que previo el tratamiento de la exoneración de responsabilidad del transportista es idénti­ca a la contenida en la navegación en la cual el a quo fundó el derecho (confr. art. 4, inc. 2, ap. c, de la Convención de Bruselas y art. 275 de la ley 20.094).

Por otra parte, por tratarse de una cues­tión de hecho y ser razonable la solución a que se arribó, no existe agravio que habilite el tratamiento en esta instancia extraordina­ria (art. 280 del Código Procesal Civil y Co­mercial de la Nación).


4o) Que con relación al restante agra­vio, procede el recurso extraordinario to­da vez que se ha puesto en tela de juicio el alcance asignado a las cláusulas de un tra­tado -Convención de Bruselas- y la deci­sión recaída ha sido contraria al derecho que en ella funda el recurrente (art. 14 " inc. 3, de la ley 48).

5°) Que cabe señalar, en primer lugar, que la relación jurídica que liga a las par­tes es un contrato internacional. Ello por­que el conocimiento de embarque se emi­tió en Estados Unidos y las mercaderías objeto del contrato debían ser transporta­das a través de las fronteras. Por lo tanto, dicho negocio debe resolverse según las normas y principios del derecho interna­cional privado.

6o) Que la Convención de Bruselas de 1924 sería la aplicable al contrato por ser un transporte marítimo internacional, por haber ratificado tanto la Argentina como Estados Unidos dicho instrumento y por aplicarse a todo conocimiento expedido en uno de los estados contratantes (confr. art. 10 de la convención de 1924). Sin embargo, dadas las características del contrato de transporte sobre cubierta-, al no estar este supuesto contemplado en la convención (art. 1º, ap. c), y puesto que en dicho cuer­po no se ha previsto la forma de integrar las lagunas por remisión a un derecho adi­cional, las partes han pactado una configu­ración normativa especial, propia de su particular relación.

7o) Que en los contratos internacionales, la autonomía de la voluntad de las partes se encuentra limitada por los principios del derecho internacional que hacen al espíritu de la legislación argentina y por las normas que revisten carácter internacionalmente imperativo (doctrina de Fallos: 236:404; 317:182, considerando 10).


 

8o) Que, en efecto, en el presente caso las partes han ejercido la autonomía material al establecer en la cláusula 24, ap. b, que "los contenedores, remolques y tanques transportables, ya sean almacenados por el transportista o recibidos del cargador ya almacenados pueden ser transportados so­bre o bajo cubierta sin notificación previa al cargador" (confr. fs. 476). Dicha cláusula es plenamente válida dado que el lugar donde deben ser transportadas las merca­derías es materia disponible que no ofende ni el orden público (art. 14, inc. 2o, Código Civil) ni las normas internacionalmente im­perativas establecidas en la Convención de Bruselas y en la ley argentina (art. 603 de la ley 20.094).


Por ello, se declara admisible el recurso extraordinario, se confirma la sentencia apela­da. Con costas. Se desestima el recurso de queja y declárase perdido el depósito de fs. 1. Notifíquese, devuélvanse los autos principales y, oportunamente, archívese la queja.

-  Julio S. Nazareno

-  Eduardo Moliné O'Connor

-  Augusto César Belluscio

-  Antonio Boggiano

-  Gustavo Bossert

-  Guillermo A. F. López

-  Adolfo Roberto Vázquez