"LA TERRITORIAL DE SEGUROS S.A. C/ CAR, ETC. BUQUE «CAPITÁN TRAFALGAR»"

Sala III, Causa 8.717/94 del 01/10/98

Transporte Marítimo de Mercaderías:

Contenedor FCL: Mercadería perecedera dañada:

Irresponsabilidad del transportista.


Al llegar a nuestro país se constató que gran parte de las hormas de queso acondicio­nadas en uno de los contenedores había resul­tado dañada, presumiblemente a causa de una temperatura excesiva. Esa comprobación no es suficiente para dar por sentada la responsa­bilidad del transportista, tanto contractual co­mo de hecho, cuando éstos recibieron contene­dores precintados bajo la modalidad FCL/ FCL (equivalente a "casa a casa") y no se constató que las fajas de seguridad hubieran sido violadas.

El cargador, el consignatario o el asegura­dor, en su caso, debe demostrar, además, para completar la prueba del daño "...la cantidad y estado de la mercadería que en origen se con­solidara en el contenedor". Esa prueba se realiza mediante el instrumento del contrato de transporte y la documentación de origen de la mercadería.

En Buenos Aires, al día uno del mes de oc­tubre de mil novecientos noventa y ocho, ha­llándose reunidos en acuerdo los Señores Vo­cales de la Sala III de la Excma. Cámara Na­cional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, a fin de pronunciarse en los autos "La Territorial de Seguros S.A. c/ Cap. y/o Arm. y/o Prop. y/o Transp. Bq. Cap. Trafalgar s/ Fál­tame y/o Avería de carga transporte maríti­mo", y de acuerdo al orden de sorteo el Dr. Amadeo dijo:

I. La sentencia de fs. 307/9 rechazó la de­manda deducida por La Territorial de Seguros


S.A. contra el capitán, armadores, propietarios y transportistas del Buque Cap. Trafalgar —di­rigida a repetir la indemnización abonada al consignatario de la mercadería con motivo del daño producido en una partida de quesos "Ty-bo" consolidada en dos contenedores, bajo la modalidad FCL-FCL, que, transportados desde el puerto de Hamburgo por dicha nave al am­paro del conocimiento de embarque n° 008, emitido en Copenhague el 29 de junio de 1993, arribaron al puerto de Buenos Aires el 19 de julio de 1993— e impuso las costas del juicio a la vencida.

Esta decisión fue apelada por la accionante, quien expresó agravios a fs. 324/9, los que fue­ron replicados por la Agencia Marítima Defino a s.f. 334/9.

II. En primer lugar se queja la recurrente porque el Sr. Juez, no obstante haber declarado rebelde a la Agencia Marítima J. E. Turner & Cía —según aduce la primera representante del transportista contractual o sea del emisor del conocimiento de embarque—, no la conde­nó, como hubiera correspondido por aplica­ción de los arts. 60 y 356, inciso 1, del Código Procesal.

En segundo término, se agravia porque el magistrado absolvió a los representantes del Buque Cap. Trafalgar. A continuación, expon­go sucintamente sus críticas contra esa deci­sión:

a) no pudo invocar el a quo la cláusula de reserva insertada en el conocimiento ("...el transportista no será responsable por la temperatura interior al recibir los contenedo­res...") para rechazar la demanda contra esa parte, pues lo pactado se aplicaba sólo al caso en que el cargador entrega la mercadería direc­tamente al costado del buque, como dice la ci­tada cláusula en la parte final y que el Sr. Juez no tuvo en cuenta;

b)  la realidad es que el cargador hizo entre­ga de los contenedores en día 14 de junio de 1993 en el puerto de Aarhus, Dinamarca, y allí el armador del barco, quizás por una cuestión de fletes y disponibilidad, los dejó depositados hasta el 20 de junio siguiente, fecha en que los llevó al puerto de Hamburgo, donde recién los embarcó el día 28 de ese mes;

c)  como consecuencia de no ser aplicable la mencionada cláusula de reserva, es el transpor­tista quien debió probar haber conservado la cadena de frío desde que recibió los contene­dores, lo que no hizo de manera indubitable;

d)  por otro lado, la cláusula "FCL/FCL" o house to house invocada por el a quo para des­cartar la presunción de culpa del buque por el incumplimiento, tendría influencia en la deci­sión si se tratase de un faltante, pero no tratán­dose de una avería;

e)  de las probanzas apartadas por su parte se desprende que: el 14 de junio de 1993 se le entregaron los contenedores a la demandada en el puerto de Aarhus y hay un certificado del Departamento de Veterinaria de Estonia de esa misma fecha (certificado de calidad Nº 3893, fs. 68) que dice que la mercadería se hallaba en buen estado; y

f)   de otro lado, el buque no probó que dio frío al contenedor entre el 14 y el 28 de junio, ya que del 20 al 23 no hay constancia alguna y respecto de los restantes días los affidavits de Multishipping y de Hamburg Süd no tienen va­lor por ser manifestaciones unilaterales de par­te.

III. Con relación a la codemandada Agencia Marítima Turner & Cía., corres­ponde decir que la rebeldía no exonera al demandante de la carga de la prueba ni pro­duce la inversión de dicha carga. Afirma Palacio (Palacio, Lino E.: "Derecho Procesal


Civil", t. IV, 359, C), a), pag. 202) que "La declaración de rebeldía no entraña sin más el reconocimiento ficto, por parte del rebelde, de la verdad de los hechos alegados por la otra parte como fundamento de su pretensión", ni "...constituye causal para tener por configu­rada una presunción iuris tantum acerca de la verdad de esos hechos", y añade que "Los ordenamientos procesales vigentes en nuestro país adhieren al sistema en cuya virtud la de­claración de rebeldía constituye fundamento de una presunción simple o judicial, en forma tal que incumbe al juez, valorando los ele­mentos de juicio incorporados al proceso, es­timar si la incomparencia o el abandono im­portan o no, en cada caso concreto, el reco­nocimiento de los hechos afirmados por la otra parte".

Dicho esto, considero aplicables al repre­sentante del transportista contractual, emisor del conocimiento directo, las razones que ex­pondré a continuación respecto del agente ma­rítimo del buque Cap. Trafalgar.

IV. Es cierto que al llegar a nuestro país se constató que gran parte de las hormas de queso acondicionadas en uno de los contenedores habían resultado dañadas, presumi­blemente a causa de una temperatura exce­siva. Pero esa comprobación no es suficien­te para dar por sentada la responsabilidad del transportista, tanto contractual como de hecho, cuando éstos recibieron contenedo­res precintados bajo la modalidad FCL/ FCL (equivalente a "casa a casa") y no se constató que la fajas de seguridad hubieran sido violadas. El cargador, el consignatario o el asegurador, en su caso, debe demostrar, además, para completar la prueba del daño "...la cantidad y estado de la mercadería que en origen se consolidara en el contenedor" (Cappagli, Alberto C: "El régimen de res­ponsabilidad en el transporte de mercaderías en contenedores", en Revista de Estudios Marítimos, Nº 46, de octubre de 1990, pág. 69). Esa prueba se realiza mediante el ins­trumento del contrato de transporte y la do­cumentación de origen de la mercadería.

Respecto del primero existe un único co­nocimiento, el directo emitido con fecha 29 de junio de 1993 en Copenhague por Láser Lines Ltd. Ab. Stockholm. Atendiendo a las circunstancias del caso, no es razonable in­terpretar que el sentido de las cláusulas de reserva "Shipper's load stowage and count. carrier is not responsible for temperature in-side container when delivered alongside ves-sel", estampadas en el mencionado conoci­miento directo, pueda dividirse de modo de entender que lo concerniente a la tempera­tura es aplicable solamente en el supuesto de que los recipientes fuesen entregados al costado del buque. Por lo tanto, no rige pre­sunción alguna respecto de que, al ser reci­bidos el 14 de junio de 1993 los contenedo­res en el puerto de Aahrus, Dinamarca, por la transportista contractual las hormas de queso se hallaban "en estado y condiciones de frío apropiados".

En lo concerniente a la documentación de origen acompañada por la actora (emiti­da en la localidad de Tartu, República de Estonia, domicilio de la empresa fabrican­te), así como la análoga obrante en el legajo de despacho aduanero, se observa que, en algunos casos, llevan fechas dudosas, por lo que cabe atenerse a la de legalización que aparece en las facturas comerciales y en el certificado veterinario, que es prácticamen­te coincidente con las que lucen en los certi­ficados de radiación y en los de calidad y análisis. Es, en consecuencia, en esa época del mes de mayo de 1993 que se practicó el último examen de que existan constancias en autos, del que resulte el buen estado de los productos lácteos de que aquí se trata y su aptitud para el consumo humano.

Por la situación geográfica de la mencio­nada localidad, del puerto de Tallinn (tam­bién de Estonia) y del de Aarhus (Dinamar­ca), cabe presumir que los contenedores fue­ron llevados desde Tartu por vía terrestre a


Tallin y desde este puerto por vía marítima al de Aarhus, donde el 14 de junio de 1993 fueron recibidos por el emisor del conoci­miento directo. Entonces, como señala la codemandada representante del buque Cap. Trafalgar, existe un período de casi un mes sobre el cual la autora no ha aportado pro­banza alguna acerca del buen estado de la mercadería, ni de que el interior de los con­tenedores fue mantenido en las mismas con­diciones de frío que se hicieron constar en el conocimiento (Temperature to be maintained between +2 and +4 degrees Cels.).

Por último, si el cargador contrató la en­trega de las unidades de carga en el puerto de Aarhus y no en el de Hamburgo directa­mente, es porque ello de alguna manera convenía a sus intereses, por lo que no pue­de la accionante pretender desligarse de esa decisión.

V. Por todo lo expuesto, voto porque se confirme la sentencia absolutoria y que asimis­mo se rechace la demanda contra el transporta-dore contractual representado en nuestro país por la Agencia Marítima J. E. Turner & Cía. Con relación a las costas del juicio, pese a lo argüido por la accionante en el memorial, no hallo motivos consistentes que aconsejen apar­tarse del criterio objetivo de la derrota en que se funda el art. 68 del Código Procesal, por lo que sugiero que las de ambas instancias corran por cuenta de la vencida.

El Dr. Bulygin, por análogos fundamentos se adhiere al voto precedente. Con lo que ter­minó el acto firmando los Señores Vocales por ante mí que doy fe. Octavio D. Amadeo. Eugenio Bulygin.

Es copia fiel del original que obra en el T° 4, Registro Nº del Libro de Acuerdos de la Sala III de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal.