FALLO 156.- “ SANTA LUCIA CRISTAL. S.A.

c/ Cap,. Etc. Buque GULF STREAM”

Sala I, del 4.7.91- Transporte Marítimo: Responsabilidad del transportista- Prueba del dañoValor de la Nota de Carga Revisada.

 

            En el presente caso, pese a emitirse nota de carga revisada, se rechaza la demanda, ya que no se probó que los daños se produjeran antes de que la mercadería se entregara- ante el pedido expreso del despachante del importador-.

 

            Buenos Aires, 4 de julio de 1991.- El doctor Craviotto dijo:

 

1º-Contra la sentencia de fs. 291/2, apela la actora, quien expresa agravios a fs. 306/11, los que son contestados a fs. 315/6.

 

            En definitiva, el juez rechaza la demanda entablada por la accionante por el cobro de australes, a raíz de presuntas averías en el transporte de vidrios, amparado por los conocimientos glosados en autos y que no fueron controvertidos, de ahí la queja.

 

2º-El agravio substancial sobre el cual descansa toda la queja, es saber si la actora recibió o no la mercadería, cuando se concretó la solicitud particular  2670 de fs. 31.

            Y la respuesta es que si las recibió.

 

             Quien formula la solicitud aludida, es el despachante de aduana D’Amuri, a nombre del importador,  es decir de la actora y esta sala ha sostenido que actualmente  por imperio de las disposiciones del código aduanero, el despachante de aduana debe considerarse como un mandatario- en este caso- del importador. Consecuentemente, en la especie, promedio un supuesto mandato con representación(causa 2057 de octubre  7-1983).

            Dicho de otra manera, la actora por intermedio de su despachante de aduana, recibió las mercancías transportadas por el buque n de las cuales ella era consignataria.

 

            Es cierto que las recibió para un traslado, pero ese traslado, era para llevar la carga a un Plazoleta Fiscal Particular, que era la de la accionante y que fue habilitada para ese fin, por lo cual la demandante se había constituído en depositaria fiel, bien que con relación a la Aduana pero depositaria al fin (art. 2182, 2202, 2205 y cncs. código civil)

 

             Y como dijo la Corte Suprema, al salir la mercadería de la esfera de custodia del transportador, cesó su obligación de responder por ella (in re “Arcadia CIA de Seguro, SA c/ Cap. y/o Prop. Y/o Arm. Flet. Buque Río Cincel s/cobro de australes” de septiembre  28-1989), ver además art. 268 de la ley de navegación.

 

3º-Y me resulta claro que la mercadería en el caso de autos, salió de la esfera de custodia del transportador y paso a la de la actora, porque cuando a fs. 95, D´Amuri, pide autorización para el traslado lo hace a nombre de la actora y la Aduana, en el evento, solo  proporcionó la custodia.

 

            Si a ello  se suma,  que en atención al tiempo transcurrido, no se registran antecedentes en cuanto a la condición en que ingresaron a los bultos, y que la Administración General de Puertos no tomó intervención por tratarse de un despacho directo forzoso, llego a la conclusión de que no se probó la responsabilidad del transportista de la demandada, tal como lo preceptúa el art. 377 de la ley ritual.

           

A ello cabe agregar que según surge de fs. 123 “la mercadería ingresara y quedara depositada en el  predio habilitado, interdicta y sin derecho a uso, bajo la responsabilidad del importador y hasta  su nacionalización” fluye con claridad meridiana que el transportador había cesado en su custodia.

 

A mayor abundamiento señalo que cuando la mercadería es de despacho directo forzoso, y se descarga,  se produce su “entrega” al consignatario, cesando desde entonces las obligaciones de custodia de la mercadería que pesaban sobre el transportador ( causa 3329 de mayo 14-1976, 5515 de mayo  31-1977 entre otras).

 

            Y como señalo en la causa 1855 del 14 de junio de 1983, como principio,  lo que primordialmente importa es determinar las condiciones en que se hallaban los bultos y precisarlo con la mayor aproximación posible y recuerdo que en el caso de autos, no hubo prueba al respecto.

 

            La nota de carga revisada, en definitiva, es una presunción en contra del transportador  porque si el agente marítimo la entrega es porque admite la posibilidad de que durante el transporte se hayan producido averías ( causa 2818 de mayo 31-1976), pero no deja de ser una presunción que en el caso en estudio no se encuentra corroborada si siquiera por indicios, y –como bien se sostuvo-, dicha presunción no revista carácter absoluto y debe inexcusablemente armonizarse con el conjunto de circunstancias que operan en cada una de las hipótesis singular ( voto del doctor Greco en la causa 1926 de julio 15-1983).

 

4º-Corolario de todo lo analizado es que entiendo que la demandada fue bien rechazada, y agrego que el tema de los malos tiempos a que se alude a fs. 311 es una cuestión no sostenida por el juez, por lo que – al margen de que hay elementos en autos- no corresponde su consideración en esta sustancia.

 

             En definitiva,  ¿ se  constataron daños?  si,  en la nota de carga revisada de fs. 27, pero lo que no se probó; y aun teniendo a favor una presunción  jurisprudencial, y aun cuando dicha nota fue otorgada, cuando no tenía ya obligación de hacerlo, fue la eventual responsabilidad del transportador, razón por la cual, si soy acompañado, propicio que la sentencia sea confirmada.

            En cuanto a las costas, creo que las mismas deben ser impuestas- en ambas instancias- a la actora, toda vez que no veo motivo alguno para apartarme de la norma del art. 68 del código procesal.

 

            Los doctores Pérez Delgado y Farrel, adhieren al voto que antecede.

 

            En cuanto al merito de lo deliberado, y a las conclusiones del acuerdo precedente, El Tribunal resuelve confirmar la sentencia apelada. Con costas ( art. 68 código procesal). Eduardo D. Craviotto.- Martín Farell.- Jorge  G. Pérez Delgado