"SZTUTWOJNER, FEDORA S. C/AEROLINEAS ARGENTINAS"

Sala II, del 5-8-94

Transporte Aeronáutico - Equipaje -

Prueba de los daños.


En Cámara se reduce el monto otorgado de in­demnización por el Juez de Primera Instancia, ya que la valija dañada no podía contener todos los elementos que había dicho la actora que se le per­dieron. Además, se demostró que la valija hubiera pesado en ese caso varios kilos de más.

Buenos Aires, agosto 5 de 1994.

¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada?

La doctora Mariani de Vidal dijo:

I.    La sentencia de fs. 101/103 -de fecha25/11/93- condenó a Aerolíneas Argentinas Socie­dad del Estado y a la Caja Nacional de Ahorro y Seguro a pagarle a
Fedora L. Sztutwojner la suma de $ 3.800 -a valores de su fecha-, con intereses a la tasa del 6% anual desde la notificación de la de­manda hasta el 31/3/91 y en adelante a la estableci­da en el dec. 941/91. con más las costas del juicio.
    Ello en concepto de indemnización por los faltantes que se estimó verificados en una valija pertenecien­te a la actora y que. como equipaje, fue transporta­da en una aeronave de la demandada en oportuni­dad del vuelo que concluyó en el Aeropuerto de Ezeiza el 11-8-89.

Apelaron Aerolíneas Argentinas y la Caja Na­cional de Ahorro y Seguro. Sus agravios lucen a fs. 122/23 vta. y no merecieron respuesta de la con­traria. Median también recursos por los honorarios regulados, los que serán tratados por la sala en con­junto al final del acuerdo.

II.  El primer agravio de las recurrentes se vin­cula con el monto de la indemnización otorgada por el a quo. a quien achacar haber valorado erró­neamente la prueba colectada a ese efecto.

    Tiene resuelto la sala que las notorias dificul­tades que entraña la demostración de los artícu­los de uso personal contenidos en bultos cerrados -tal una valija que forma parte del equipaje del pasajero- lleva a aplicar, porque la prudencia así lo aconseja, un criterio dotado de cierta ampli­tud al sopesar la prueba del daño (conf. causas: 991 del 23-4-82; 1446 del 21-9-82; 5035 del 21-4-87; 5318 del 8-9-87. etc.). La prueba directa es difícil e infrecuente; la de presunciones, en cam­bio, adquiere particular significación, merecien­do ser especialmente considerada la correspon­dencia existente entre los efectos que se dice per­didos y la posición social o económica del recla­mante, características y duración del viaje, lugar de destino, etc. (conf. causas antes citadas).

III. En el supuesto de autos la valija cuyas ca­racterísticas y medidas ("80x50") constan en el anexo al P. I. R. suscripto por la accionante a la arriba a destino, despachada en origen con 22 kg. de peso (incluyendo naturalmente el de la valija) le fue reintegrado a ésta pesando 8 kg. (conf. constan­cias del P. I. R. ya citado).

Ahora bien, el contenido de la valija denun­ciado como extraviado habría tenido un peso aproximado de 23,400 kg (sin incluir el peso de la valija), según el peritaje técnico de fs. 61/64 que ninguna de las partes objetó. Con lo que va dicho que. de entrada, parecería que el listado de fs. U/12 no se ajustó a la realidad (pues al pe­so del faltante habría que adicionarle los 8 kg. que pesaba la valija y su contenido al ser reinte­grado, con lo que se obtiene 31.400 kg.. que su­peran con creces los 22 kg. con los que se la des­pachó.

Asimismo, resulta llamativo que en una valija de las dimensiones que la propia actora con­signa en el P. I. R. pudiera caber la cantidad y clase de artículos que comprende el aludido lis­tado (es notorio, por ejemplo, el apreciable espa­cio que ocupan zapatillas -se denuncia 3 pares- y zapatos -e pares-, carteras -2-, raquetas de tenis -2-, tapados de paño -1-, las toallas y toallones -3 juegos-, las batas de toalla -1-, etcétera).

Desde otro ángulo, la única prueba rendida por la actora se refiere a su nivel de vida (de "ele­vado", "de buen pasar), según la testimonial de fs. 50/51). Pero ningún otro elemento de juicio ha sido arrimado acerca de las características, moti­vo y duración del viaje; tampoco se probó la cir­cunstancia afirmada por la actora en el sentido de que viajaba acompañada por su hija, edad de ésta, etc.; respecto de la valija que se afirma fue restituida con deterioros notables, ninguna prue­ba se trajo sobre el punto. Todo ello impide, sin más, atenerse a la mera declaración unilateral de quien dice haber sufrido la pérdida y se entiende plenamente configurada la prueba presuncional con las características que exige el art. 163 inc. 5º, párr. 2º, del Cód. Procesal.

En tales condiciones, y desde que la actora no ha cuestionado la decisión del juez de primer grado en el sentido de que "no se ha acreditado que algu­no de los efectos eran nuevos, como se invoca en la demanda" (conf. consid. 4). estimo elevada la can­tidad otorgada -sobre todo ponderado que las falen­cias probatorias que he apuntado obligan a aplicar con suma prudencia la facultad que nos concede a los jueces el art. 165. "in fine", del Cód. Procesal-y apropiado reducirla a la de S 2.000 -a valores de la fecha del pronunciamiento impugnado-.

IV. Asiste razón a los apelantes en el segundo agravio que plantean.

Efectivamente, si la condena la fijó el a quo a valores de la fecha de su pronunciamiento, hasta esa fecha el cálculo de los intereses debe ser rea­lizado con sujeción a la tasa del 6% anual. En adelante, regirá la establecida en el dec. 941/91.


      V.   La Caja Nacional de Ahorro y Seguro objeta que se la haya condenado juntamente con la de­mandada, sin tener en cuenta las limitaciones emer­gentes del contrato de seguro en cuya virtud com­pareció como citada en garantía por aquélla.

      Le asiste razón, por lo que corresponde de­clarar que la condena podrá ser hecha efectiva contra la mencionada aseguradora en los térmi­nos del art. 118, último párrafo, de la ley 17.418.

VI.  Por lo expuesto, propongo modificar la sen­tencia apelada en el sentido que surge de los consi­derandos precedentes. Teniendo en cuenta el mon­to reclamado en la demanda y la suma por la que ésta prospera, es justo que las costas de primera instancia sean distribuidas por su orden por mediar vencimiento parcial y mutuo (art. 71, Cód. Proce­sal). En alzada, en atención al resultado del recur­so, le impondrá las costas a la actora vencida (art. 68, parte 1-. Cód. citado). Es mi voto.

     El doctor Vocos Conesa, por razones análogas a las aducidas por la doctora Mariani de Vidal, votó en el mismo sentido.

Por lo que resulta del acuerdo que antecede, modificase el pronunciamiento apelado reduciendo el monto de la condena, a valores de su fecha, a la suma de $ 2.000. con intereses a la tasa anual del 6% hasta el día de la sentencia de primera instancia y de ahí en adelante a la establecida en el dec. 941/91. Impónese las costas de primera instancia por su orden, y las de alzada cargo de la actora vencida (arts. 71 y 68, parte 1-, Cód. Procesal).

Déjase constancia que la tercera vocalía de la sala hállase vacante. - Marina Mariani de Vidal. -Eduardo Vocos Conesa.