LA BUENOS AIRES CIA. ARG. DE SEGS. S.A. c/ Cap., etc. Del buque “SANTA CRUZ” S/ Cobro de Pesos”, Juzgado 8, Secretaría 16, Causa 924/89 del 7.10.93- Transporte Marítimo: Mercaderías peligrosas: Responsabilidad del Transportista.

 

     Se deja constancia de que la presente Sentencia es inapelable por el monto.

 

      El presente caso trata de 2 tambores de un total de 50 conteniendo mercadería peligrosa que fueron arrojados al mar por haber entrado espontáneamente en combustión.

 

       El Sentenciante hace lugar a la demanda ya que el transportista no probó la deficiencia de embalaje. Por otra parte la mercadería se habría dañado por golpearse los tambores debido a su mala estiba, ya que al arribar a un puerto de escala lo 48 tambores restantes fueron consolidados dentro de un contenedor y trincados, legando en perfectas condiciones a destino.

 

       Buenos Aires, 7 de octubre de 1993

 

       AUTOS Y VISTOS:

       Para dictar sentencia en estas actuaciones de las que RESULTA:

 

        1º) A fs. 50 se presenta el apoderado de la aseguradora accionante iniciando demanda contra los responsables del Buque Santacruz II, por cobro de la suma A 212.220 o lo que en más o en menos resulte de la prueba, con más depreciación monetaria, intereses y costas.

 

         Dice que su mandante aseguró una partida de 5.000 kg. de hidrosulfito de sodio en 50 tambores consignada a Alpargatas S.A.I.C., la que fue transportada por el buque mencionado al amparo del conocimiento de embarque que cita, desde New Orleáns, Los Angeles (EE.UU.), habiendo arribado al puerto local el 22-8-89, agregando que al procederse a la descarga fue observada en mala condición.

 

          Manifiesta que ante tal circunstancia se designó liquidador de averías, estableciéndose un faltante de 200 kg. del producto en cuestión, habiendo su mandante abonado la indemnización correspondiente, subrogándose en los derechos del consignatario.

 

           Funda en derecho su pretensión, solicitando se dicte sentencia en la forma pedida.

    

           2º) A fs. 99/101 se presenta el apoderado de la Empresa Líneas marítimas Argentinas S.A. contestando la demanda, peticionado su rechazo, con costas, negando todos los hechos que no admita expresamente, efectuando una negativa detallada de distintos extremos sostenidos por su contraria.

 

            Reconoce el contrato de transporte alegado por la accionante, como así también que en destino no se desembarcaron 2 de los 50 tambores transportados, afirmando que ello obedeció a que esos bultos debieron ser arrojados al mar, en razón de haberse producido en éstos una explosión con fuego y derrame d contenido que ponía en peligro el resto de la carga, destacando que se trataba de mercadería peligrosa y espontáneamente combustible.

 

             Afirma que tales extremos surgen de la “Protesta de mar” que en copia adjunta, señalando que la echazón aludida estaba plenamente justificada, exonerando de responsabilidad a su mandante, según art. 4º, apt. 6º, de la Convención de Bruselas de 1924 y art. 283 de la ley 20.094.

 

             Niega parte de la documentación acompañada, impugnando los rubros y valores de la liquidación presentada por su contraria, solicitando el rechazo de la acción, con costas.

 

              3º) A fs. 148 se abre la causa a prueba; a fs. 293 vta. Quedan los autos a los fines del art. 482 del C.P.C.C.; a fs. 304/7 alega la actora, no habiéndolo hecho la demandada a fs. 308 vta. Se llaman autos para Sentencia, y

 

              CONSIDERANDO:

               1º) Que la legitimación de la accionante para obrar en este proceso, en mérito de lo dispuesto por el art. 80 de la ley 17.418, resulta del informe de fs. 185 y de la pericia contable de fs. 168/9,  pruebas no observadas por la demandada; por ello, y en razón de los reconocimientos y negativas expuestas por el transportista en su responde de fs.99/101, cabe analizar en primer lugar si por el faltante admitido por ELMA a fs. 100, es decir los 200 kg. de hidrosulfito de sodio indicados a fs. 50, punto III, deben responder los accionado y en qué medida.

 

               En cuanto al primer aspecto señalado, importa destacar que la demandada pretende exonerarse de responsabilidad alegando que en la especie se trataba de mercadería peligrosa, que entró espontáneamente en combustión al tomar contacto con agua de lluvia y/o humedad, en virtud de deficiencias en el cierre hermético de los envases; invocó en apoyo de su postura lo dispuesto por el art. 4º, apt. 6º de la Convención de Bruselas de 1924 y el art. 283 de la ley 20.094, afirmando que la echazón de los dos bultos en cuestión estaba justificada para preservar la seguridad de la expedición marítima.

 

             Que así planteada la cuestión, es menester precisar que no obstante haber sido calificada la mercadería de autos en el conocimiento de fs. 133 bajo la norma “IMCO-espontáneamente combustible”, lo cierto es que la pericia técnica de fs. 235/6 acredita, sin observaciones de la demandada, que si el producto se aloja en tambores herméticamente cerrados, no hay posibilidades de combustibilidad; igualmente, dictamina el experto que la sustancia en cuestión se encuentra en condiciones de experimentar combustión espontánea, incendiarse y desprender gases, cuando la hermeticidad se pierde, entrando humedad y oxigeno del aire; asimismo, especifica el Sr. Perito que la pérdida de hermeticidad puede tener origen en: a) falla del cierre de los tambores en fábrica; b) golpes a los tambores en el trayecto fábrica puerto; c) golpes a los tambores en la descarga desde el camión al barco; o d) golpes a los tambores por mala estiba.

 

              Que en este sentido, debe tenerse en cuenta que el transportador atribuyó el siniestro a deficiencias en el cierre hermético de los envases, que permitió el contacto del producto con agua de lluvia y/o humedad, generando la combustión espontánea que determino la echazón de los dos tambores faltantes /ver fs. 100 vta.).

 

              Que, así las cosas, es claro que en la especie se está invocando, en definitiva, la causal exonerativa de responsabilidad de “embalaje deficiente”, cuya prueba, como es sabido, incumbe al transportista.

 

               2º) Que, sobre el particular, ha sostenido el Sr. Perito técnico que las razones probables del siniestro son que, al tiempo de la combustión, los tambores estaban mal sellados, aclarando que las constancias de autos no permiten inferir dónde comenzó el defecto de cierre (ver fs. 242 y vta.).

 

               Que, no obstante lo expuesto, atendiendo a las causas señaladas pericialmente como productoras de la falta de hermeticidad de los respectivos envases, es posible presumir que tal extremo aconteció mientras la partida estaba bajo la esfera de custodia del transportador; para ello, tengo presente que en el conocimiento de embarque no se hizo constar observación alguna sobre la aptitud y estado de los tambores recibidos a bordo, circunstancia que permite descartar las causas que el Sr. Perito identifica como apartados a), b) y c) a fs. 235 vta. Punto 2º; tal exclusión es corroborada por el dicho del testigo Porchietto, primer oficial de cubierta del buque accionado, quien a fs. 215 declara que observó el buen estado aparente de a carga al tiempo de su recepción por el buque (conf. resp. a la repregunta 3ª).

 

                 Que, sobre tales bases, es razonable concluir que la pérdida de hermeticidad de los envases, que generó el siniestro origen de este litigio, obedeció a “golpes de tambores por mala estiba” (punto d), en pericia técnica a fs. 235 vta. Punto 2º); refuerza tal conclusión, el hecho de que en el puerto de Veracruz se procedió a la consolidación y trincado de los 48 tambores restantes en el interior del contenedor, lo que permitió el arribo de la carga a destino sin otras novedades (ver declaración de Porchietto a fs. 215 vta., resp. a pregunta 10ma., y “Protesta de Mar” obrante a fs. 299/301, remitida a estas actuaciones por el ministerio de Relaciones Exteriores y Culto a fs. 302), lo que permite descartar defectos intrínsicos del embalaje utilizado.

 

                  Que lo dicho precedentemente, pone de manifiesto que el transportador no ha cumplido con las obligaciones a su cargo (conf. Art. 271 de la ley 20.094 y art. 3º, apt 2º de la Convención de Bruselas de 1924), configurándose así la responsabilidad que se le imputa en esta litis por el daño acreditado, de modo que corresponde admitir el progreso de esta acción, sin más trámite.

 

                   3º) Que en lo atinente a la extensión económica de la indemnización reclamada en esta causa, estimo conducente remitirme a la pericia de tasación obrante a fs. 163; en ella, el experto designado a tal fin, admite como valor de la mercadería faltante, al tiempo de la llegada del buque al puerto local (22-8-89, según fs. 115) un monto similar al reclamado en autos por la accionante.

 

                     Esas conclusiones periciales no han merecido observaciones de las partes; por ello, de conformidad con lo dispuesto por el art. 277 de la ley 20.094, corresponde admitir el progreso de esta acción por ala suma de A 212.220.

 

                     4º) dicha cantidad, debe ser reajustada a valores actuales, habida cuenta lo peticionado en este sentido por la actora en su escrito de inicio (C.N. Fed. Civ. Y Com. Sala II, causa Nº 5515 del 18-12-87; Nº 5530 del 10-12-87, entre otras), de conformidad con el plenario de este Fuero del 26-2-85 (L.L. t. 1985-B, pág. 165), atendiendo a lo dispuesto por el art. 303 del C.P.C.C. y toda vez que no encuentro razones suficientes para apartarme de la regla general señalada en el aludido plenario. En consecuencia, considerando que los pagos subrogatorios acreditados en autos se concretaron en Septiembre de 1989 (conf. Pericia de fs. 168), el reajuste del crédito admitido es este fallo se practicará computando el índice de precios al por mayor- nivel general- correspondiente al mes de agosto de 1989 y el relativo al mes de marzo de 1991 (conf. Art. 8, ley 23.928), con cual se obtienen $ 457,50.

 

                      Finalmente, cuadra añadir que el capital así actualizado devengará un interés “puro” del 6% anual, conforme lo decido en el citado plenario, el cual deberá ser calculado desde la fecha de la notificación de la demanda, hasta día 1-4-91; desde entonces, se observarán las pautas que en materia de intereses contemplan la ley 23.982 y el Decr. Nº 2140/91, habida cuenta la naturaleza “consolidada” de la obligación de que aquí se trata.

 

                       Por los fundamentos que anteceden, jurisprudencia y disposiciones legales citadas, FALLO: Haciendo lugar a la demanda;  en consecuencia, condeno al                CAPITÁN Y/O PROPIETARIO Y/O ARMADOR DEL BUQUE SANTA CRUZ II  y/o E.L.M.A. S.A. a pagar LA BUENOS AIRES COMPAÑÍA ARGENTINA DE SEGUROS S.A. la suma de cuatrocientos cincuenta y siete pesos con cincuenta centavos (457,50), con más sus intereses en la forma especificada en el considerando Nº 4 y las costas del juicio (conf. Art. 68 del C.P.C.C.).

 

 

                      Fdo.: Hernán Marcó – Juez Federal.