“ARCUSHIN, Bernardo c/ PREFECTURA NAVAL ARGENTINA”.-CNFed. Contenc. Adm., Sala IV, del 30.994.

Responsabilidad del Capitán por infracciones

 

    Por más que la infracción la haya cometido otro capitán, en el caso un alije fuera de la zona destinada a tal efecto- el Capitán que toma el comando del buque y no varía la posición del buque también es responsable.

 

                                                                     Buenos Aires, marzo 30 de 1994

                                                                                    

    CONSIDERANDO: I. Que a fs. 133/134 el Subprefecto General a cargo de la Prefectura Naval Argentina sancionó a los capitanes de ultramar D. Horacio Enrique González Bethencourt y D. Bernardo Raúl Arcuschin con 5 días de suspensión al primero y con apercibimiento al segundo, por haber, ambos, violado las disposiciones de los arts. 28 y 88 del “Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, Ratificado por ley 20.645.

 

     La sanción se fundo en la información cursada por la Armada Uruguaya en el sentido de la nave “Alianza”, al comando sucesivo de ambos oficiales se encontraba operando un alije en el vértice noreste de la zona de alije “Alfa” y, por lo tanto, en infracción a lo establecido en las normas antes mencionadas. En razón de las circunstancias del caso, el funcionario actuante consideró razonable graduar de manera diversa las penas impuestas a cada uno de los sancionados.

 

     II. Que, notificado de la medida adoptada, el capitán González Bethencourt manifestó en dicho acto que no presentaría recurso alguno, consintiendo la sanción impuesta.

 

     III. Que, por el contrario, el capitán Bernardo Raúl Arcuschin impuesto de lo resuelto a fs. 133/134, dedujo recurso de apelación fundado ante esta Cámara.

 

     Precisa en su memorial que el buque “Alianza” se encontraba en infracción desde el día 12 de septiembre, siendo que él tomó el comando el día 25, fecha en la cual la Armada Uruguaya constató la situación de la nave: considera que cabe tener en cuenta, a ese respecto, que el capitán González Bethencourt asumió totalmente la responsabilidad de no haber verificado la posición del buque luego del cambio de fondeadero insiste en el hecho de que en oportunidad de asumir el comando de la nave dispuso confirmar la posición, lo que así se hizo por medio de los oficiales a cargo de la tarea.

 

     Tilda de arbitraria la resolución atacada pues, dice, por un lado se reconoce en ella su falta de culpa en la infracción, y por la otra se le impone una responsabilidad que aparece de naturaleza objetiva y como tal, no aceptada en nuestro derecho. Considera que e capitán de un buque es responsable de todo acaecimiento que ocurra en la embarcación en tanto haya omitido el cumplimiento de alguno de sus deberes a su cargo. En ese sentido, imputa de contradictoria a la resolución recurrida pues se le impone la sanción de apercibimiento en razón de un hecho que la propia autoridad marítima relaciona exclusivamente con el accionar y actuación del capitán González Bethencourt.

 

 

      IV. Que, a fs. 148/149, el prefecto nacional Naval, imprimiendo al recurso el trámite legal, y por entender que la representación de Arcuschin no agregaba ningún elemento de juicio nuevo, confirmó la disposición atacada y dispuso elevar las actuaciones a esta Cámara para entender en la apelación deducida.

 

     Recibidos los actuados y corrido el traslado correspondiente, lo contestó el apoderado de la Prefectura Naval Argentina a fs. 162/163 vta., pidiendo la confirmación del acto atacado.

 

     V. Que, resumidos los agravios, cabe recordar, los hechos que dieron fundamento a la sanción apelada.

 

      Procedente del puerto de San Nicolás, el buque “Alianza” al comando del capitán de ultramar Horacio González Bethencourt fondeo para proceder al alije de cereales entre el buque “Ocean Traveler” y la chata “Alianza G2”; luego de varios días de trabajo, aquel oficial fue remplazado por el aquí recurrente, quien, a estar de sus dichos hizo ratificar a sus oficiales la ubicación de la nave, constatando encontrarse en posición autorizada. Sin embargo, 4 horas después de la toma de comando por Arcuschin, el buque de la Armada Uruguaya “ROU 25 de Agosto” detectó que el “Alianza” se encontraba en latitud 35º 02´ 5” S y longitud 55º 59´ W, esto dos millas al NNE de extremo NE de la zona de alije Alfa, por lo que estría en contravención a las disposiciones de los arts. 28 y 88 del Tratado del Río de a Plata. La detección por parte de la nave de guerra uruguaya fue efectuada personalmente por su comandante por medio de marcaciones y distancias de radar a la Isla de Flores y Punta Brava; así lo informó la Comandancia de la Fuerza de Mar de a Armada del país vecino, aclarando que el equipo de radar trabajaba conectado directamente al giro compás.

 

     VI. Que el capitán del buque tiene sobre sí todas las responsabilidades que emergen de las funciones de dirección y gobierno de buque que le asignan conforme a lo previsto en el art. 120 de la ley 20.094. Y ellas no pueden ser deslindadas por e mayor grado de responsabilidad que pudiera caberle en el acaecimiento del hecho a otro oficial que ejerció el comando con anterioridad, cuando ha de imputarse a ambos la comisión de la infracción, aunque la medida de la culpabilidad pueda ser diferente.

 

    VII.  Que, en esta alzada. Arcuschin ya no discute la configuración de la infracción. Al deducir el recurso abandonó su posición originaria en el sentido de que la nave se encontraba en la Zona A demarcada provisionalmente en el Tratado del Río de la Plata hasta que las zonas de alije sean fijadas definitivamente por la Comisión Administradora creada en el Capitulo XII del convenio internacional (art. 88). El ataque a la resolución que existiría al imputar a González exclusiva responsabilidad por la violación a esa disposición y, sin embargo, sancionar al recurrente.

 

      Dentro de ese encuadre no advierte el apelante que el funcionario naval, al decidir, tuvo en consideración el distinto grado de participación de cada oficial, pero sin olvidar que la responsabilidad del comando de la nave y sus consecuencias resultaban compartidas en razón del cargo que ostentaban y las disposiciones de las leyes que gobiernan la navegación.

 

       En ese sentido, no cabe duda de que González  Bethencourt  es quien coloca  a la embarcación en infracción y, en consecuencia, la Prefectura Nacional Naval le imputa la mayor responsabilidad. Pero con ello no ha de perderse de vista que Arcuschin recibe la nave en posición ilegal y la mantiene; se trata de una situación ilícita que perdura en el tiempo, primero por acto de González Bethencourt y luego por omisión de Arcuschin al no corregir la posición de la nave. El error en que pudieran haber incurrido sus subordinados en la orden que les habría impartido al asumir el comando no lo “culpa y tampoco transforma la infracción en una de naturaleza objetiva, pues aquel error traduce una negligencia en el desempeño de sus funciones que le confiere, en el caso, carácter subjetivo a la conducta sancionada.

 

        VIII. Que, por lo demás, la graduación de las sanciones esta suficiente y fundadamente calculadas al considerar por un lado, la situación de quien puso la nave en posición ilegal y la mantuvo así durante trece días y aquel que omitió extremar las medidas tendientes a ubicar correctamente al buque, tanto mas cuando, a estar a sus constataciones, estaría ubicándose justo en límite de la zona, colocándose en el riesgo de caer en infracción.

     

         Por las consideraciones precedentes, confirmase la resolución venida en recurso, con costas (art. 68, Cód. Procesal): -Guillermo P. Galli –Pedro A. Miguens –María Jeanneret de Pérez Cortés.