"A. G. P. c/ CAR, ETC. BUQUES «ISMENIOS» Y «MAR PACÍFICO»" SALA II, CAUSA 5.930/91, DEL 20/11/01.

Choque de buque a buque que choca a muelle de la A.G.P. - Responsabilidad subjetiva: Se rechaza la demanda por falta de culpa del buque amarrado y se condena al responsable. Costas: condena al derrotado.

 


Abordaje. Responsabilidad. Culpa de uno de los buques. Imputabilidad al práctico. Apli­cación del art. 1113 al derecho de la navega­ción. Costas.

1) Si el abordaje es causado por culpa de uno de los buques, el culpable debe indemnizar todos los daños producidos y esa responsabili­dad subsiste cuando el accidente náutico es im­putable al práctico aunque su servicio sea obli­gatorio.

2) La solución genérica del art. 1113, se­gundo párrafo, del Código Civil no es traslada­ble sin más ni más a la órbita del Derecho de la Navegación, cuyo particularismo exige aten­der de modo preferente a sus principios pro­pios.

3) Toda vez que el art. 358 de la Ley 20.094 contempla la situación del abordaje por causa dudosa dispone que los daños deberán ser so­portados por quienes los hubieren sufrido, re­sulta obvio que en el Derecho Marítimo no se parte de una presunción de culpa con la inten­sidad del Derecho Civil.

4) Sólo para los supuestos de excepción se ha previsto la distribución de las costas por su orden; es una solución que se aplica en casos muy particulares, pero que resulta insuficiente para liberar de costas la creencia subjetiva del litigante de que le asistía derecho en la con­tienda.

En Buenos Aires, a los 20 días del mes de noviembre de 2001, reunidos en acuerdo los Señores Jueces de la Sala II de la Cámara Na­cional de Apelaciones en lo Civil y Comercial


Federal, para conocer en recurso interpuesto en autos: "Administración General de Puertos So­ciedad del Estado c/ Buque «Ismenios» y Bu­que «Mar Pacífico» s/ Daños y perjuicios", res­pecto de la sentencia de fs. 625/632 vta., el Tri­bunal estableció la siguiente cuestión a resol­ver: ¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada?

Practicado el sorteo resultó que la votación debía ser efectuada en el siguiente orden: Seño­res Jueces de Cámara doctores Eduardo Vocos Conesa y Marina Mariani de Vidal.

A la cuestión planteada, el Señor Juez de Cámara doctor Eduardo Vocos Conesa dijo:

I.- El 26 de mayo de 1990, hallándose ama­rrado el buque "Mar Pacífico" en el Duque de Alba N° 1 y pasarela de acceso al puerto de Quequén —lugar que le fue asignado por la P.N.A.—, el navio de bandera liberiana "Isme­nios" hizo su entrada en el espejo de agua para dirigirse a su zona de atraque. Mas, por un de­fecto en la maniobra de ingreso, su proa coli-sionó al "Mar Pacífico" y éste, por la fuerza del impacto recibido —que le produjo deformacio­nes— volteó el dolphin y destruyó diversas ins­talaciones portuarias (cfr. exp. 2254-0-90-A.G.P. y 16347 PN Quequén).

Calculados los daños por los organismos técnicos en la suma de A. 2.710.800.000, la Administración portuaria cursó la pertinente factura a la Agencia Marítima Menconi S.A. — que atiende a los dos buques—, mas ésta recha­zó la imputación de responsabilidad, olvidando que anteriormente, por télex n° 3659 del 27 de mayo de 1990, había denunciado la responsabi lidad exclusiva del "Ismenios". Se cursó, en­tonces, la respectiva intimación de pago a la ci­tada agencia marítima, quien no la aceptó. Por ello, la Sociedad del Estado inició la presente demanda por cobro del importe arriba indicado

—con más desvalorización monetaria desde el 26 de mayo de 1990 hasta el 1 de abril de 1991, intereses y costas— contra los responsables de los navios "Mar Pacífico" e "Ismenios" citando en garantía a Pandi West of England y a Lloyd's Salvage Association, como así también a Sig-vart G. J. Simonsen y Cía. S.R.L. (cfr. fs. 5/7).

A fs. 32/33, la firma Sigvart G. J. Simonsen y Cía. S.R.L. opuso la defensa de falta de ac­ción por no ser aseguradora de ninguno de los buques, sino que su actuación respondió a su dedicación a la liquidación de seguros. Contes­tó la A.G.P. acusando la caducidad del inciden­te de falta de acción (fs. 117/ 118) y esta pieza mereció la réplica de la citada en garantía (fs. 122/123), resolviendo el Señor Juez diferir el tratamiento del tema para el momento de la sentencia definitiva (resolución de fs. 124/125).

A fs. 137 A.G.P. desistió de la citación de Lloyd's Salvage Association e insistió en la convocatoria de Pandi West Of England, pero

—dado el largo tiempo transcurrido sin que se hiciera efectiva— el Magistrado tuvo'a la acto-ra desistida de dicha citación (cfr. fs.161).

A su turno, la agencia marítima representan­te del buque "Ismenios" contestó la demanda negando su responsabilidad en el hecho e im­putándola a defectos de las construcciones por­tuarias de la actora (cfr. fs. 52/55). Y la misma agencia marítima, esta vez en representación del buque "Mar Pacífico", afirmó que no le ca­bía reproche alguno en el suceso dañoso, desde que estaba amarrado, anclado y sin propulsión, esto es, sin posibilidad de efectuar ninguna ma­niobra para evitar el abordaje (véase fs. 66/70).

Agregaré, para completar esta brevísima re­seña de antecedentes, que la A.G.P. cedió todos sus derechos y acciones derivados de este jui­cio al "Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén" (el 21 de mayo de 1998, fs. 234), quien compareció al proceso a fs. 254 y 311, comenzando su participación en él como terce­ro de intervención voluntaria (cfr. fs. 291).


II.- Vencido el período probatorio y presen­tados los alegatos de A.G.P. y el Consorcio (fs. 597/601), del buque "Ismenios" (fs. 602/621) y de Sigvart G. J. Simonsen y Cía. S.R.L. (fs. 622/623), el Señor Juez de primera instancia en el pronunciamiento de fs. 625/632 resolvió: a) hacer lugar a la defensa de falta de acción inter­puesta por Sigvart G. J. Simonsen y Cía. S.R.L., con costas en el orden causado; b) con­denar al buque "Ismenios" a pagarle a la parte actora la cantidad de $ 392.260, con intereses y costas; c) rechazar la demanda respecto del bu­que "Mar Pacífico", con costas a la accionante; y d) que en el incidente planteado a fs. 326/327, de oposición a que la prueba pericial y parte de la testimonial se cumpliese en los tribunales de Mar del Plata, el mencionado buque "Mar Pa­cífico" soportará las costas de su representa­ción.

III.- La sentencia fue apelada por A.G.P. y Consorcio (fs. 645), por las costas del inciden­te de fs. 326/327 por el buque "Mar Pacífico" (fs. 646) y por el buque "Ismenios" y Sigvart (fs. 652), mas los recursos de estos dos últimos fueron desistidos a fs. 684 y 708. La actora ex­presó agravios a fs. 109/1 \ 1 y el buque absuel-to hizo lo propio a fs. 712/713, escritos que fue­ron contestados —en inverso orden— a fs. 716/717 y fs. 718/724.

Median, además, numerosas apelaciones re­lacionadas con los honorarios regulados (cfr. fs. 645, 646, 651, 652, 670, 672 y 691), las que se­rán examinadas por el Tribunal en conjunto a la finalización del presente acuerdo.

IV.- Es dudoso que el escrito de fs. 709/711 satisfaga los requisitos de fundamentación exi­gidos para habilitar la segunda instancia, desde que resulta harto opinable que se haga cargo, mediante una crítica concreta y razonada, de los argumentos en que el "a quo" sustentó su fallo (art. 265 del Código Procesal). Empero, siguiendo el criterio amplio que es tradicional en la Sala para juzgar la suficiencia de una ex­presión de agravios —por ser el que mejor se adecúa a un cuidadoso respeto del derecho de defensa en juicio, que tiene raigambre constitucional (cfr. causas: 5003 del 5 de abril de 1977; 5539 del 12 de agosto de 1977; 6221 del 9 de febrero de 1978; 5905 del 27 de mayo de 1988, entre muchas otras)— me inclino por la apertu­ra de la segunda instancia.

V.- Advierto, en primer lugar, que el pedido de nulidad del fallo que formula la demandante se basa en un supuesto defecto de fundamenta-ción que, de existir, es subsanable en esta ins­tancia. De allí que la nulidad impetrada no sea admisible, conforme con doctrina y jurispru­dencia uniformes.

VI.- Es cierto que, según el peritaje del in­geniero naval Juan Mauricio Santiago Lavigne (fs. 431/433 y ampliaciones posteriores de fs. 449/451, fs. 472/473 y fs. 496/497), el dolphin al que estaba amarrado el buque "Mar Pacífi­co" se hallaba en buen estado, y cierto es tam­bién que la zona de mar era segura para el in­greso del navio "Ismenios" con destino a su lu­gar de atraque. Y cuadra reconocer, asimismo, que como lo afirma la actora, la destrucción del Duque de Alba N° 1 y de las pasarelas fueron provocadas por la intervención de las embarca­ciones que participaron en el choque, extremo que —en principio— habilita a la titular de la cosa dañada a demandar a los partícipes en la causación de los perjuicios sin necesidad de averiguar la mecánica del accidente. Pero de ello no se sigue, sin embargo, que demostrada la culpa exclusiva de uno solo de ellos, deba re­caer también condena sobre el tercero inocente, toda vez que el hecho del único culpable —por quien dicho tercero no debe responder— cons­tituye para éste un supuesto asimilable al "ca-sus".

Es menester puntualizar que no se discute que la participación del "Ismenios" (que con­sintió el fallo condenatorio de primera instan­cia) fue esencial para que se concretara el acci­dente náutico, el que tuvo como causa la exce­siva velocidad con que realizó la maniobra de aproximación a la zona de atraque y que le im­pidió evitar el abordaje con el buque "Mar Pa­cífico", siendo que éste se hallaba amarrado, anclado y sin propulsión, vale decir, sin capaci-


dad de realización de maniobras para eludir la colisión (cfr. fs. 709 vta.). Y no es razón jurí­dica que permita asignarle algún tipo de res­ponsabilidad al buque abordado por el hecho de que, al sufrir el choque experimentara una de­formación y ésta agravara los daños en la em­bestida, porque resulta a todas luces claro que su participación fue por completo pasiva.

No resulta acertado trasladar, a este ámbito, los principios propios del Derecho Civil simpli-citer, desde que la Ley de la Navegación contie­ne su normativa específica en materia de abor­dajes, la que desplaza la aplicación del art. 1113 del Código de fondo. Anoto, en ese sentido, que el art. 359 de la Ley 20.094 establece: "Si el abordaje es causado por culpa de uno de los buques, el culpable debe indemnizar todos los daños producidos": responsabilidades que sub­sisten cuando el abordaje es imputable al prác­tico, aunque su servicio sea obligatorio (art. 361).

Y que la responsabilidad del abordaje recae exclusivamente sobre el buque "Ismenios" sur­ge, con la fuerza de la evidencia, de las pruebas meritadas por el "a quo" y que obran en el exp. Prefectura Naval Argentina Q.20.117 (cfr. in­forme de la Asesoría Técnica Naval de fs. 81/82; informe de la Asesoría Técnica Naval de fs. 83/86; diligencia sumarial de fs. 92/94; de­sestimaciones de los descargos y declaraciones de fs. 108/109 y 138/139 a fs. 119/120 y 123/125 —fs.157 y vta.—; y resolución final del 24 de abril de 1995, por la que se decreta la responsabilidad profesional del capitán del bu­que "Ismenios" —fs. 200/203—).

A lo expuesto se asocia, como bien lo puso de relieve el Magistrado, la particular ratifica­ción que surge del télex 3659, del 27 de mayo de 1990 —fs. 6 del expediente 2032—, por el cual la Agencia Marítima Menconi S.A. —que atendía a ambos buques— atribuye la responsa­bilidad del hecho al buque "Ismenios". Ca­biendo señalar que ya no se insiste en la defen­sa de que el accidente ocurrió por la "débil es­tructura" del dolphin, relativamente a la cual el perito Lavigne fue categórico en afirmar que era apta para el amarre de buques (fs. 433) y que las deficiencias del proyecto y manteni miento no fueron determinantes en la destruc­ción del dolphin (fs.448/451).

La absolución del buque "Mar Pacífico" de­cidida por el "a quo" se ajusta estrictamente a derecho. Sólo recordaré un viejo voto, que di­cha parte menciona, en el que sostuve que la solución genérica del art. 1113, segundo párra­fo, del Código Civil no es trasladable sin más ni más a la órbita del Derecho de la Navegación, cuyo particularismo exige atender de modo preferente a sus principios propios (art. 1 ° de la Ley 20.094).

Entre ellos, cabe tener presente que el artí­culo 358 contempla la situación del abordaje por causa dudosa y dispone que en ese supues­to "los daños deberán ser soportados por quie­nes los hubieran sufrido", lo cual autoriza a in­terpretar que no se parte de una presunción de culpa con la intensidad del Derecho Civil (cfr. causa 7572, "Ingrid S.R.L. c/ Silos Areneros Buenos Aires", del 12 de junio de 1979). En cuanto al fondo del asunto, juzgo que corres­ponde confirmar el pronunciamiento apelado.

VII.- La A.G.P. y el Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén, en subsidio, expresan agravios en cuanto —en la relación procesal con el buque "Mar Pacífico"— le fueron im­puestas las costas, pese a las circunstancias que particularizan la causa y que demuestran que le asistía derecho a demandar a los dos partícipes en el accidente que ocasionó los daños a las ins­talaciones portuarias.

La actora inició el presente juicio en sep­tiembre de 1991 y la destrucción del dolphin y de las amarraderas en Quequén sucedió en ma­yo de 1990, es decir que contó con un año y cuatro meses para deslindar responsabilidades y saber a qué atenerse en cuanto al culpable o culpables del hecho dañoso. Pudo, en ese largo tiempo, realizar cuantos peritajes hubiesen sido necesarios, tener a la vista las declaraciones de los que intervinieron en el accidente náutico, contar con el asesoramiento pericial naval y de ingeniería naval, etc. Y no solamente dispuso de ese conjunto de elementos sino que su pro­pia Asesoría Jurídica emitió dictamen en el sentido de que sólo debía demandarse al buque


"Ismemos" (cfr. fs. 31/32, exp. 2032-0-90-AGP).

Si, aun así, decidió demandar al buque "Mar Pacífico" —cuya total pasividad ha sido ya de­mostrada— es un riesgo profesional que la co­loca, en el supuesto de ser derrotada, en la obli­gación de abonar las costas al vencedor, confor­me con el criterio objetivo adoptado por el art. 68 del Código Procesal (cfr. causas: 4271 del 12 de noviembre de 1976; 5639 del 18 de no­viembre de 1977; 6650 y 6712 del 11 de abril de 1978; 4409 del 21 de abril de 1978; 6859 y 6111 del 28 de abril de 1978, entre muchas otras).

En la causa 2486/98 del 27 de septiembre de 2001 —que voté como vocal subrogante de la Sala III— puse de resalto que sólo para supues­tos de excepción se ha previsto la distribución de las costas por su orden, una solución que es aplicable en casos muy particulares, resultando insuficiente para liberar de costas la creencia subjetiva del litigante de que le asistía derecho en la contienda (cfr. O. A. Gozaini: "Costas Procesales", Buenos Aires, año 1991, página 79; Palacio - Alvarado Velloso: "Código Pro­cesal Civil y Comercial", tomo III, página 98).

Es que la razón fundada para litigar debe apoyarse en extremos fácticos o jurídicos que demuestren suficientemente la razonabilidad del derecho sostenido en el pleito (v. S. C. Fas-si y C. D. Yáñez: "Código Procesal Civil y Co­mercial de la Nación", t. 1, pág. 417).

Se ha dicho, en este orden de ideas, que la exención de costas al vencido constituye un su­puesto extraordinario que debe ser fundada cir­cunstanciadamente (cfr. O. A. Gozaini: op. cit., pág. 77), justificándose sobre la base de cir­cunstancias objetivas y muy fundadas que tor­nen manifiestamente injusta su imposición al vencido en el caso particular (cfr. R. G. Louftay Ranea: "Condena de costas en el proceso ci­vil", Bs. As., 1998, págs. 75/76 y jurispr. citada en notas 162 y 163), debiendo recurrirse a la solución excepcional restrictivamente (ibid, pág. 76 y nota 164; v. Morello - Sosa - Berizon-ce: "Códigos Procesales", t. Il-A, pág. 52). Y precisamente por su condición excepcional y de interpretación restrictiva se ha afirmado, con coherencia, que en la duda corresponde estar al principio general e imponer las costas al venci­do (v. Morello - Sosa - Berizonce: op. y loe. cits.).

A la luz de los principios expuestos, y con­siderando los extremos de hecho que rodearon el accidente náutico —en especial, la situación de amarre, anclado y falta de propulsión del bu­que "Mar Pacífico" y la negligencia declarada y firme del capitán del "Ismenios"— no parece concurrir en el "sub lite" razón fundada para apartarse del principio objetivo del vencimien­to o derrota que consagra el art. 68, primer pá­rrafo, del Código Procesal; máxime atendiendo a las constancias que puso de relieve el "a quo" y que en prieta síntesis reproduje en este voto.

Propicio, en síntesis, que también en este as­pecto sea confirmado el fallo en recurso.

VIII.- A fs. 320/322 la A.G.P. ofreció prue­ba testimonial y pericial a ser rendida por ante el Juzgado Federal de Mar del Plata. A ello se opuso el codemandado buque "Mar Pacífico", es decir, no en cuanto a la procedencia de las mencionadas pruebas sino a su producción en extraña jurisdicción (fs. 3267 327); escrito éste del que se corrió traslado a la actora, la que no lo contestó. Y ante la insistencia de la oponen­te, el "a quo" resolvió que la prueba pericial se rindiera por ante su Juzgado —salvo circuns­tancias que pudieran presentarse y que tornaran aconsejable otro criterio—, sin aclarar nada re­lativamente a las costas de la "incidencia" (ver fs. 330).

En oportunidad del fallo final de la causa, el Señor Juez reguló los honorarios de los profe­sionales que presentaron la oposición, doctores H.N.A.V. y J.M.R., mas con la precisión de que ellos "estarán a cargo de su representada toda vez que aquél no se ha sustanciado" (fs. 631 vta.).

De que dichos honorarios hayan sido pues­tos a cargo de su representado se plantea agra­vio por parte del codemandado, quien sostiene que la oposición propuesta a fs. 326/327 pros­peró, sin que tenga relevancia a los efectos del cargo de las costas que la actora guardara silen­cio sobre el punto.


La queja es, en mi opinión, procedente.

El planteamiento procesal concretado a fs. 326/327, que configura propiamente una inci­dencia y no un "incidente" de los contemplados en el art. 33 del arancel, fue aceptado por el "a quo" y ello significó modificar el lugar de pro­ducción de las pruebas que había ofrecido la parte actora. Esta, frente a la oposición, guar­dó silencio pero no se allanó y el silencio no es equivalente al allanamiento, de manera que no cabe duda de que en la referida incidencia la A.G.P. resultó vencida. Luego, corresponde que ella cargue con las costas devengadas sobre todo considerando que la exención de dichos accesorios en materia de incidentes o de inci­dencias tiene carácter especialmente restrictivo (arg. art. 69 del Código Procesal).

Juzgo, en suma, procedente esta queja, de­biendo los accesorios devengados por la inci­dencia de fs. 326/327 quedar a cargo de la ac­tora.

IX.- Voto porque se confirme la sentencia apelada en cuanto absolvió de la demanda al buque "Mar Pacífico", con costas a la actora, y porque se la modifique respecto de las costas relacionadas con la incidencia procesal de fs. 326/327, las que serán pagadas por la accionan­te A.G.P. Con costas de alzada, en ambos re­cursos, a A.G.P. - Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén (art. 68, primer párrafo, del Código de forma).

La Señora Juez de Cámara doctora Marina Mariani de Vidal, por razones análogas a las aducidas por el Señor Juez de Cámara doctor Eduardo Vocos Conesa, adhiere a las conclu­siones de su voto. Con lo que terminó el acto.

Buenos Aires, de noviembre de 2001.

Y VISTOS: Por lo que resulta del acuerdo que antecede, téngase por resolución de la Sala lo que se ha propuesto en el punto IX del pri­mer voto. Déjase constancia de que la tercera vocalía de la Sala se encuentra vacante (art. 109 del Reglamento para la Justicia Nacional).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo.: Eduardo Vocos Conesa — Marina Mariani de Vidal.